Valores: importancia y como identificarlos.

Muchas veces creemos que estamos haciendo las cosas bien. Pensamos que hacer más nos hace crecer, que decir sí a todo es señal de amabilidad o compromiso. Pero en el fondo, terminamos con una vida que ya no nos emociona, una que apenas nos da motivos para levantarnos de la cama.

Te ha pasado que te sientes abrumado con tantas cosas que hacer? ¿O que quieres decir no, pero de tu boca sale un sí automático?

Estos y otros comportamientos se producen cuando en tu vida no hay una conexión real con los aspectos que más valoras, por ejemplo: si valoras tu tiempo libre, cuando alguien te lo quite seguramente te pondrías molesto, esto es lo que causa los comportamientos anteriores.

Entonces… ¿los valores son realmente importantes? ¿Qué son los valores?

Los valores son fundamentales porque guían todos tus actos. El problema aparece cuando llevas una vida que no es coherente con ellos.

La felicidad solo se alcanza cuando estamos trabajando hacia aquello que para nosotros es importante.Robin Sharma

Los valores son verdades personales que tú crees incluso cuando todos te digan lo contrario.
Por ejemplo: si crees que el respeto es fundamental, no maltratarás a los demás ni actuarás de una forma que los haga sentir irrespetados.

No vemos el mundo como es. Lo vemos como creemos que es. Y cuando actuamos en contra de nuestras creencias, aparece el conflicto.

Imagina que tu valor principal es la libertad, pero trabajas tanto que no tienes tiempo para ti, tu familia o aquello que disfrutas. Poco a poco comienzas a sentirte frustrado. Dices que tu jefe es mandón, que el trabajo ya no te motiva, que te sientes atrapado.

En cambio, si tu valor principal es el esfuerzo, pensarás, actuarás y sentirás diferente. En lugar de decir que tu jefe es mandón, dirás que es exigente.

Cuando entiendes tus valores, no solo cambias lo que haces: también cambia la forma en que interpretas el mundo.

A veces no perdemos claridad porque no sepamos qué queremos, sino porque dejamos de escuchar lo que realmente valoramos.

Perdemos conexión con nuestros valores por distintas razones. A continuación, te comparto tres de las más comunes:

1. Creencias autolimitantes

“No es que un hombre sepa lo que le duele, sino que sepa lo que no es verdad, especialmente sobre sí mismo.”Josh Billings

Muchas veces algo dentro de nosotros nos susurra: “¿Por qué no haces esto?” o “quiero probar algo nuevo”. Pero justo cuando estamos por actuar, esa misma voz cambia y nos dice: “mejor no lo hagas”.
De pronto empiezas a escuchar pensamientos como: “No soy lo bastante bueno”, “No es el momento”, “Seguro voy a fallar”.

Las creencias autolimitantes también se esconden en las palabras “pero” y “después”:

“Quiero mejorar mi salud, pero no quiero hacer ejercicio.”
“Quiero emprender, pero tengo miedo a fallar.”

Estas creencias no se basan en hechos, sino en repeticiones aprendidas.
A veces vienen de frases que escuchamos desde niños: “Eres flojo”, “no sirves para eso”, “siempre te equivocas”.
Y esas palabras solo tienen poder cuando decidimos creerlas.

Lo importante es recordar que todo lo aprendido se puede desaprender.
Cambiar esas creencias es volver a escucharte sin miedo.

2. Las exigencias externas.

“Aférrate a lo que en el fondo de tu corazón sabes que está bien. Así, si eres constante, las mismas personas que se burlaban de ti terminarán por admirarte.”Epicteto

Otra razón por la que nos desconectamos es vivir bajo las exigencias de los demás.
Cuando tratas de agradar a todos, terminas alejándote de ti mismo.
Buscas aprobación, sigues caminos que no sientes tuyos, y un día descubres que has construido una vida que no te representa.

La verdad es que nunca podrás agradar a todos, y eso no debería ser un problema.
Vivir desde tus valores no significa ser egoísta, significa ser coherente.
Cuando haces lo que es correcto para ti, inspiras a otros a hacer lo mismo.

3. Miedo al cambio.

“Crecer significa cambiar, y el cambio implica riesgos: pasar de lo conocido a lo desconocido.”George Shinn

El miedo al cambio es una de las barreras más comunes.
No hace falta ser un genio para notar que muchas personas viven insatisfechas con lo que han creado.
Algunas quisieran cambiar su vida, pero no están dispuestas a cambiar sus hábitos, su mentalidad o su forma de pensar.

Como consecuencia, viven quejándose, sintiéndose atrapadas y haciéndose daño a sí mismas.
Pero el cambio no llega con suerte, llega con decisiones.
Si quieres mejorar tus ingresos, aprende nuevas habilidades.
Si quieres sentirte bien contigo mismo, aliméntate mejor, muévete más y cuida tu mente.

El cambio no es fácil, pero es el precio de la libertad y de vivir con propósito.

Nos desconectamos de nuestros valores cuando dejamos que el miedo, las expectativas o las viejas creencias decidan por nosotros.
Reconectar no significa cambiar quién eres, sino recordar quién siempre has sido.

Estos pasos fueron los que yo seguí para descubrir mis propios valores. Y si eres constante, también podrás identificar los tuyos.

Identifica a las personas que admiras. (valores que puedes desarrollar)

Anota el nombre de tres personas a las que admires y pregúntate:

  • ¿Qué cualidad admiro de ella o él?
  • ¿Qué cualidad, si la desarrollo, podría mejorar mi vida?
  • ¿Cómo puedo incorporar esa cualidad en mi día a día?

Lo que admiramos en otros muchas veces refleja lo que también valoramos en nosotros mismos, aunque todavía no lo hayamos desarrollado por completo.

Reconoce lo que te molesta (valores violados).

Piensa en tres cosas que te frustran o te enojan con frecuencia. Luego hazte esta pregunta:

¿Qué valor mío está siendo ignorado o pasado por alto en esa situación?

La incomodidad no siempre es negativa; muchas veces es una señal de que algo dentro de ti sabe que merece algo mejor.

Recuerda tus momentos más plenos: ¿Qué hace que pierdas la noción del tiempo?

¿Cuándo te has sentido realmente tú?
¿Qué actividades te dan una sensación profunda de paz, alegría o propósito?

Lo que estaba presente en esos momentos probablemente son tus valores más importantes: esas verdades que te hacen sentir vivo y en coherencia contigo

Al final, mira las palabras o cualidades que más se repiten en tus respuestas.
Ahí encontrarás tus valores centrales — los que te dan dirección, enfoque y claridad.

Imagina que vas al doctor y, sin saberlo, te dicen que solo te quedan seis meses de vida.
Pregúntate con sinceridad:

  • ¿Qué harías con ese tiempo?
  • ¿Dónde irías?
  • ¿Qué dejarías de hacer?
  • ¿Con quién pasarías esos meses?
  • ¿Qué te gustaría aprender o experimentar?

Tus respuestas revelan lo que realmente te importa.
Si las contestas con honestidad, estarás un paso más adelante que la mayoría: habrás comenzado a vivir desde tus valores.

Conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría.” Aristóteles.

“Ser lo que somos y convertirnos en lo que somos capaces de llegar a ser es el único fin de la vida.”
Robert Louis Stevenson

Los valores que elijas cultivar son los cimientos de tu carácter. Filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles ya lo sabían: el crecimiento humano se sostiene sobre virtudes que dan forma a la vida de las personas excepcionales.

Brian Tracy, en su libro “Si lo crees, lo creas”, menciona algunos de esos valores universales que fortalecen el carácter: integridad, persistencia, compasión, relaciones sólidas, generosidad y coraje.

Cultivar estos valores no ocurre de un día para otro. Es un camino lento, lleno de descubrimientos, tropiezos y aprendizajes. Pero en ese proceso es donde realmente comienzas a ver con claridad quién eres y hacia dónde quieres ir.

Cada vez que eliges actuar con integridad, ser compasivo, o mantenerte fiel a tus principios, estás dando un paso más hacia tu mejor versión.

Porque la claridad no llega como una meta, sino como el resultado de vivir en coherencia con lo que valoras.

Y aunque el camino pueda ser largo, cada paso que das hacia tu propósito te recuerda que ya estás en el lugar correcto: dentro de ti.

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